La tierna indiferencia del mundo. Notas sobre “El extranjero”

forasterongt

Cigarrillo y sonrisa eterna del hombre rebelde. Cigarrillo y sonrisa eterna del hombre rebelde.

El epílogo que Mario Vargas Llosa escribió en 1988 (46 años después de publicada la novela) a la edición de Galaxia Gutenberg del mejor libro de Albert Camus termina con estas palabras: “El extranjero, como otras buenas novelas, se adelantó a su época, anticipando la deprimente imagen de un hombre al que la libertad que ejercita no lo engrandece moral y culturalmente; más bien, lo desespiritualiza y priva de solidaridad, de entusiasmo, de ambición, y lo torna pasivo, rutinario e instintivo en un grado poco menos que animal. No creo en la pena de muerte y no lo hubiera mandado al patíbulo, pero si su cabeza rodó en la guillotina no lloraré por él”.

¿Me pregunto cuántas lágrimas  se han derramado por Meursault? Espero que ninguna, aunque espero también que las razones de que nadie llore por un asesino pusilánime como…

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